Muchuak?

Tuesday, December 19, 2006

(Posible final)

¡Muerte al kitsch! ¡Viva la mierda! ¡Viva la vida!

Entrando al Kastillo

Usar la noche como protección de las miradas furtivas del enemigo y además vestirse de negro para aprovechar al máximo este accidente de la naturaleza es un terrible cliché. A nuestros héroes no se les escapó esto, y actuaron en consecuencia. A plena luz del día, vestidos de pies a cabeza de blanco, recién bañados con jabón blanco y habiendo tomado un reglamentario vaso de leche.

S. le corta las manos al Manco cuando este debido a que se dejó influenciar por el léxico de K. trata de sabotear su plan usando una PC para avisarle a K. y sus secuaces sobre lo que estaban haciendo. S. agarra una sierra eléctrica que había por ahí y le corta las manos y destruye la PC

(capitulo casi sin escribir)

Entrélogo Ñ

Tal vez sea que milan julio y julio fueran amigos, pero todos juntos en el mayo francés en Praga, y tal vez sea que los temas de julio y milan sean totalmente coincidentes, pero ay, porque su estetica tan dialecticametne opuesta que me hace ir y venir de la perfecta simpleza al perfecto ornamento. Los dos con esteticas tan opuestas pero con los mismos planteos existenciales, tan importantes en lo que hace al conocimiento de la novela según Milan, pero entonces tan iguales que tan distintos. Y es que me hacen ir y venir, ir y venir, venir venir ir ir, o sea no vengo ni estoy yendo, pero si en constante movimiento.
(capitulo sin terminar)

El retrato de un perfecto villano

Sentado en su bañadera, K. disfruta de un baño de leche. Le grita a sus lacayos. Vocifera ordenes de una manera napoleónica. Lo cierto es que K. ni siquiera es petiso como para tener la necesidad de ser napoleónico. Su mirada es siempre maliciosa, muy apropiada para un perfecto villano, pero lo cierto es que K. no es muy creativo. Dominar el mundo, un baño de leche, abusa de su sequito... y bueno ¿qué esperaban de un Administrador de Empresas? ¿Originalidad?
Así es como K. disfrutaba de los instantes previos a su coronación como Rey y Emperador Absoluto del Mundo.
Y el villano silba y silba. Silba una cancion de victoria.

Entrélogo 1/0 (puesto en la calculadora*)

Porque en parte los quiero un poco mucho por haber fallado tan miserablemente en su intento, por eso entonces quiero adoptar algunos métodos surrealistas. Entonces es que agarro todos los nombres de los capítulos, hago una lista, y después corto cada uno de sus nombres. Los tiro al aire, después los meto en una bolsa y ahí empiezo. Uno por uno a sacar los nombres y a ver en que orden quedan en la novela los capítulos. Pero como lo que sale no me gusta lo vuelvo a hacer un sin fin de veces, hasta que me queda tal cual lo quería. Y así presento mi pequeño tributo a los surrealistas, torciendo sus métodos hasta lograr la aleatoriedad deseada. Al igual que ellos.

*Científica preferentemente.

El Manco dixit

Estas son algunas conversaciones que el Manco tuvo con S., grabadas por el servicio secreto de K., pero como hacerle mala publicidad es al fin y al cabo publicidad y la publicidad vale su peso en oro, ya te ves.
-Si, mi autor favorito es Cortazar,-decía el Manco- porque si te fijas el tipo sabe que la revolución es pura joda...
-¿Cómo?- preguntaba S. un poco sorprendida ante la repentina “sinceridad” del Manco.
-Claro, porque el tipo fijate, le pone a un grupo de revolucionarios, así como te digo: La Joda. Te digo la tenía bien estudiada la cosa. Vení, vamos a sentarnos por allá a tomar algo que acá no se puede estar tranquilos. Martini ¿batido o revuelto?
Y cuando S. pasaba El Manco le tocó el culo...
-Si no sabes donde meter esa mano te la voy a terminar cortando
-¿Cuál de las dos?
-Si tengo que, las dos.
Otro tema
-Yo te digo, mi culpa no fue- insistía El Manco. Digamos... es verdad que yo puse la bomba, pero el local quedaba vacío a la hora que explotaba. Vos agarrás, la pusiste en un lugar donde no va a haber personas. El negocio, un símbolo del capitalismo, donde compra todo el jet set, las estrellas de cine, futbolistas exitosos, modelos, y claro uno no calcula que con la guita que tienen se terminan afanando tu bomba y termina estallando en un embotellamiento. Chau limusina, estrella de cine, cuerpos por todos lados. Y en las noticias el malo soy yo. Y son ellos los que producen hordas de estrellas de cine cleptómanas.
Los zombis no terminaban de decidirse si hablaban en clave:
-Mirá S. no entiendo que es eso de que me tenés de algún lado. Que se yo, una fiesta, tendremos amigos en común, te hago acordar a alguien, algún famoso se me parecerá...

Romina

Cuando Romina llegó K. ya había planeado su estrategia. Basta señalar que si inicialmente se había sentado mirando hacia la puerta, cambió de lugar para que, al darle la espalda a la puerta, Romina se viera obligada a buscarlo. Era una chica atractiva, y me voy a limitar a señalar solo esto, porque es lo único que me interesa que tengan en mente respecto a ella (para descripciones minuciosas siglo XIX)
-Estas divina
-Lo decís porque querés algo- interrumpió sonriendo, pero no sin dejar en claro su desconfianza.
-Todos queremos algo; yo ese anillo que encontraste, y vos acabas de dejar en claro que querés algo a cambio.
-Sobre todo quiero saber porque tanta alharaca con este anillo, porque primero tenés que probarme que te lo tengo que dar...
Gestos. Frases. Sonrisas. Las palabras que son como soldados a las órdenes del general K., todo un Napoleón del siglo XXI, seguro de que no existe su invierno ruso. Se toma su tiempo y entre dos cafés le cuenta una historia bonita de porque el anillo, porque ahora y algo verosímil, porque la verdad nunca sirve.
-Igual... todavía no entiendo por qué es que querés tanto este anillo.
-Es que lo esencial es invisible a los ojos.
Pausa. Seguramente van a saltar unos cuantos fanáticos del Principito a decir que esa es una hermosa frase, de una hermosa obra de la literatura, y que no esta bien incluirla en una novela-catalogo de lugares comunes. Pero déjenme decirles una cosa: lamentablemente incluso las cosas bellísimas pueden terminar siendo un lugar común (además de señalar que gracias a eso es que el arte avanza o se mueve cambia o muta, o como quieran señalarlo) Que se le va a hacer che, c’est la vie.
Y déjenme decirles, queridos lectores, esto K. lo tiene bien sabido. Y además tiene una forma de hablar tan kitsch, tan efectiva con una chica tan romántica como Romina, que apesta (a todo esto a lo que apesta).
Play.
-Ay, yo debo ser una tonta, pero me encanta ese libro.
-¿Qué libro?- soltó K. siempre manejando los tiempos de la conversación.
-Dale no te hagas, me encantó El Principito a mi.
-Si, lo leí- le sonreía K., sabiendo que las cosas ya estaban mas que encarriladas.-Romina hagamos así: el viernes te llamo a tu celular para ir al cine y charlar del Principito con mas tiempo y mas tranquilos, y de paso me traés mi anillo.
Transacciones de teléfonos, un café mas, algunos piropos, sonrisas, chau nos vemos el viernes, te llamo a las seis.

En el bar, otra vez

Hay aspectos interesantes en la dinámica de la relación Villano-Secuaces. Pero si hay un aspecto que puede resaltarse por sobre el resto, es que, necesariamente, el villano es mas inteligente que sus secuaces. Esta es una característica que se prueba siempre muy feliz para nuestros héroes y sus compañeros (en el caso particular de nuestra historia sería nuestra heroína y sus camaradas). Así, el grupo de la Resistencia pudo volver al bar, a los zombis no les pareció que había que buscarlos ahí.
S. no podía dejar de recordar al Manco pronunciando ‘Muchuak, idiotas’. Sabía que lo había dicho en tono paródico, pero el recuerdo le dejaba un gusto que no le gustaba (¿podrá decirse un nogusto?) Había que pensar en otra cosa, se decía S. ¿bajo qué fundamento, salvo este nogusto, es que ella desconfiaba del Manco?
Para dispersar su mente prendió la computadora y se puso a jugar al Solitario y al Buscaminas. Al pasar un rato llegó Cíclope, y se le puso a hablar sobre no-sé-qué, a lo que S. ni podía prestarle atención ya que estaba tratando de no prestarle atención a lo que anteriormente ya tenia en la cabeza y no quería prestarle atención. En eso cayó cuatro ojos con una caja de Tamagochis, “porque cuando ataquemos el Kastillo vamos a tener que estar armados hasta los dientes”.
(capitulo sin terminar)